Trocanteritis
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¿Qué es la Trocanteritis?

La bursitis trocantérea, o trocanteritis, es la inflamación de las bursas presentes alrededor del trocánter mayor del fémur siendo una de las causas más frecuentes de dolor de cadera (dolor en la parte lateral).

Las bursas son bolsas rellenas de líquido sinovial que hay a lo largo del cuerpo y actúan de almohadillado para evitar el roce entre las inserciones de tendones y la prominencias óseas. Su función es ayudar al deslizamiento y evitar el daño de los tendones. Puesto que la cadera es una articulación con muchas inserciones potentes hay varias bursas que pueden inflamarse. Alrededor del trocánter mayor existen cuatro bursas, siendo más importante la que se localiza entre el trocánter mayor y el músculo tensor de la fascia lata permitiendo el deslizamiento entre ambas estructuras durante el movimiento de flexo-extensión de la cadera. Por lo tanto, cualquier proceso inflamatorio de esta bolsa dará como resultado la clínica de bursitis trocantérea.

El músculo tensor de la fascia lata se extiende desde la parte externa del muslo hasta la rodilla (su tendón es la cintilla o banda iliotibial) pasando durante su recorrido sobre el trocánter mayor. La fricción repetida entre ambas estructuras puede llegar a producir inflamación y dolor. Siendo dos pacientes los más propensos:

Deportistas donde existe un sobreuso de la articulación de la cadera

Mujeres, en las que la distancia entre ambos fémures es mayor, y por tanto el roce es mayor.

Si la inflamación es suficientemente intensa impedirá continuar con el ejercicio o entrenamiento teniendo que cesar la actividad. Si el cuadro evoluciona lo suficiente, además de inflamación (bursitis) se afectarán los tendones, con lo que el problema se cronifica y pasaremos de un problema inflamatorio a uno degenerativo: Tendinosis, afectándose especialmente en estos casos el glúteo medio.

 

¿Qué causa la Trocanteritis?

Es un proceso frecuente en la práctica deportiva, sobre todo, en aquellos deportistas que sufren como consecuencia de su actividad, un excesivo rozamiento de la región, como ocurre, por ejemplo, en los corredores de maratón. Sin embargo, puede producirse en cualquier actividad o condición que supongan un sobreuso del musculo tensor de la fascia lata (separación o abducción de la cadera).

Otras causas de trocanteritis pueden deberse a traumatismos directos sobre la región lateral de la cadera. Sin embargo, la mayoría de las trocanteritis están causadas por microtraumatismos de repetición. Como ya se ha comentado en el apartado anterior, la fricción repetida entre la banda iliotibial y el trocánter mayor irrita las estructuras causando inflamación y dolor.

Sin embargo, no todos los deportistas llegan a desarrollar una trocanteritis. Existen otros factores biomecánicos que hacen que seas más susceptible a desarrollar este síndrome:

Debilidad en los músculos abductores de la cadera, concretamente el glúteo medio; nos llevará a sobre-tensar la fascia lata.

– La pronación excesiva o una biomecánica pobre del pie (tendencia al pie plano) aumentan el riesgo de esta lesión.

– Alteraciones de la biomecánica de la pierna causantes de una alteración de la marcha (diferencia de longitud de las piernas, artrosis de rodilla…)

– Al igual que otros problemas biomecánicos en la pierna, el exceso de deporte de impacto (carrera) con poco entrenamiento muscular va a agravar este problema

 

¿Qué síntomas tiene la Trocanteritis?

El síntoma característico es el dolor en la cadera, localizado principalmente en la parte externa del muslo. Al inicio, el dolor es un dolor intenso y agudo. Con el paso del tiempo, ese dolor se vuelve una molestia acentuándose, otra vez, en aquellas situaciones donde tensamos la bursa, es decir, con movimientos de abducción y rotación de la cadera como puede ser el sentarse, subir escaleras, acuclillarse. También puede aparecer el dolor por las noches, sobre todo, cuando nos acostamos sobre el lado afecto.

En caso de llegar a inflamarse la cintilla iliotibial, el dolor puede asociarse a hormigueos e irradiarse por la cara externa del muslo hasta la rodilla siguiendo el recorrido de la banda ilioribial. En los casos asociados a tendinosis, se puede notar debilidad muscular, con cansancio muscular precoz y pérdida de fuerza en la abducción de la pierna.

 

¿Cómo se Diagnostica la Trocanteritis?

El diagnóstico de trocanteritis es eminentemente clínico, es decir con entrevista y exploración. Podemos sospechar este síndrome con la historia de dolor que nos cuenta el paciente, sobre todo, si el dolor ha aparecido tras un sobreesfuerzo y niega antecedente de traumatismo ni enfermedades reumáticas. Lo primero que vamos a realizar los traumatólogo es una exploración física detallada de la articulación de la cadera. Con el paciente tumbado de lado sobre la cadera sana se palpa buscando el punto más doloroso sobre el trocánter mayor, que debe reproducir la clínica del paciente. Después, con el paciente tumbado se le pide que separe la cadera (abducción) contra-resistencia. La reproducción de dolor con las maniobras anteriormente descritas es sugestiva de trocanteriris.

También es importante explorar la articulación de la cadera, rodilla o región lumbar para descartar otras causas posibles de dolor de cadera a nivel del trocánter mayor como pueden ser dolores lumbares bajos con afectación raquídea, neuropatías…

Las pruebas complementarias no son de mucha utilidad en el diagnóstico de trocanteritis y por tanto no solemos pedir pruebas de imagen a no ser que dudemos con otra patología de la zona. En todo caso la presencia de líquido en Ecografía nos confirmará el diagnóstico

 

¿Cuál es el Tratamiento de la Trocanteritis?

El objetivo principal es reducir el dolor y la inflamación, para a continuación poder acondicionar la musculatura mediante programas de rehabilitación y fisioterapia para prevenir la recaída. El tratamiento es inicialmente conservador (no quirúrgico) necesitando combinar varias opciones de tratamiento a la vez:

Modificación de actividad: Comenzaremos suspendiendo temporalmente o modificando las actividades que te provocan dolor a nivel de la cadera hasta que se resuelva el dolor. El descanso completo no es válido, pues empeora la forma física, con los consecuentes problemas asociados al regresar a la carrera. Esto puede significar cambiar tu rutina de actividades a otras de bajo impacto como la natación. Cambios en la superficie de entrenamiento o calzado e incrementar el número de sesiones de musculación.

Crioterapia: Acostúmbrate a aplicar terapia de frío o hielo para reducir el dolor y la inflamación cada vez que llegues a casa. Se debe aplicar hielo de 10 a 15 minutos cada 3-5 hasta que desaparezca el dolor inicial y luego 2 o 3 veces al día durante 2-3 semanas.

AINEs: se pueden utilizar antiinflamatorios por vía oral durante la primera semana. Es importante saber que éstos no curan la enfermedad, sino que atenúa el proceso inflamatorio y por tanto si vuelve a intensificar el ejercicio puede volver a recidivar.

Infiltración de corticoides: en casos de mucha bursitis o cuando el tratamiento anterior no es suficiente podemos valorar la infiltración con corticoides, los cuales dan un rápido alivio, pero no ayudan a mejorar el pronóstico. En el caso de tendinopatía (degeneración del tendón) del glúteo medio o de la fascia lata, podemos asociar la infiltración de factores de crecimiento (PRP) intratendinosos, para acortar la recuperación. Para mas información sobre infiltraciones Pulsa aquí

Fisioterapia: el roce de la bursa afectada puede reducirse mejorando la flexibilidad y resistencia del músculo tensor de la fascia lata. Es muy importante, tanto para el tratamiento como para la prevención, no solo iniciar un programa de estiramientos y fortalecimiento de este músculo sino también fortalecer la musculatura general de la cadera para equilibrar progresivamente el balance articular y disminuir la fricción en la zona. Así, se incluyen en este programa rehabilitador músculos como el piramidal o los glúteos.

El uso de técnicas de tratamiento electroterapéutico como TENS o ultrasonido ayudan igualmente a reducir el dolor y la inflamación.

 

Cirugía para la Trocanteritis

En casos de más de 6 meses de dolor, que no se han solucionado con las anteriores medidas es necesario un tratamiento quirúrgico. Este se basa siempre en quitar la bursa inflamada, y según el caso, corregiremos defectos del hueso (“limando el trocánter”) o relajaremos la tensión de la fascia lata (“Tenotomía en “Z”). Este tratamiento puede realizarse de dos maneras, por cirugía endoscópica o abierta:

Cirugía endoscópica: A través de pequeñas incisiones separadas se colocan unos cánulas que van a servir de guía para la introducción de una pequeña cámara (artroscopio) y del resto del material necesario para llevar a cabo la cirugía. En este caso es extraarticular, no es necesario llegar a la articulación de la cadera, sino que se centran en la región del trocánter mayor (espacio peritrocantéreo). Aquí os muestro en un vídeo esta técnica que utilizamos para trata trocanteritis crónica agravada con una cadera en resorte en una paciente joven.

 

– En el caso donde no se  posible acceder por artroscopia o por falta de experiencia por parte del cirujano os pueden realizarse los mismos procedimientos mediante cirugía abierta con una incisión sobre el trocánter mayor para acceder al espacio peritrocantéreo, siendo los gestos técnicos los mismos, pero con una recuperación algo más lenta y con cicatrices posteriores.

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