Hasta un tercio de los pacientes obtienen un alivio duradero con el tratamiento conservador. Sin embargo, los casos evolucionados o aquellos donde no se obtiene mejoría con las inyecciones de corticoides tras 3-4 meses de tratamiento precisarán un tratamiento quirúrgico.
La intervención quirúrgica consiste en la resección del ligamento anular a nivel de la articulación metacarpofalángica (polea A1) bajo anestesia local y de manera ambulatoria (sin ingreso hospitalario). Se puede llevar a cabo mediante técnica abierta a través de una incisión de 3-4 milímetros o de forma percutánea con control ecográfico. A diferencia de en el túnel del carpo, dónde la cirugía percutánea (con Eco) da unos mejores resultados, en el dedo en resorte ambas técnicas tienen unos plazos de recuperación (mínimos) muy similares.
En cuanto al postoperatorio, el paciente va a poder mover los dedos el mismo día de la cirugía. Incluso os recomendamos hacerlo, para volver a recuperar la movilidad perdida. Durante unos días es aconsejable aplicar hielo mantener periodos de elevación de la mano, para reducir la inflamación.