Recuperación Cirugía de Rodilla: Ejercicios
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Fases de Recuperación tras la Cirugía de Rodilla:

Recuperación Cirugía de Cruzado Anterior

 

Tras ser operado de cualquier tipo de intervención en la rodilla va a ser tan importante realizar una buena rehabilitación postoperatoria como la propia cirugía. Esta recuperación tras la cirugía la dividimos en una seria de fases orientadas a evitar las complicaciones de la intervención en las semanas y meses posteriores. Estas fases son comunes a todas las intervenciones en la rodilla, desde la recuperación tras ser operado de prótesis de rodilla hasta la rehabilitación después de una artroscopia de menisco o ligamento cruzado.


 


Lo que va a variar en el proceso de recuperación va a ser el tipo de paciente, su capacidad y espectativas y por supuesto el tipo de intervención. En función de estas variables decidiremos conjuntamente  hasta que fase  de la recuperación llegamos y cuanto tiempo hay que dedicarle a cada una de ellas, es decir, en cuales hay que hacer un mayor hincapié. No será igual un  paciente con artrosis de rodilla cuyo objetivo después de la prótesis es caminar por el campo y subir-bajar escaleras, que un jugador de fútbol que quiere volver a competir tras ser operado de su rotura de ligamento cruzado. En cualquier caso, todos los pacientes intervenidos en la rodilla van a estar sometidos a unos procesos similares que van a ocurrir en la rodilla y en las estructuras de alrededor(músculos, ligamentos y cápsula) que van a marcar las complicaciones a combatir en el periodo post-operatorio. En general me voy a referir a los plazos de tiempo que utilizamos tras la cirugía de ligamento cruzado anterior. Sin embargo, las fases van a ser iguales en cualquier recuperación variando los tiempos de duración (habitualmente mucho mas cortos que en la cirugía de cruzado).

 

Fase 1: Evitar la rigidez articular (Primeras tres semanas)

Desde el mismo día de ser operado en la rodilla comienza la cicatrización y debemos evitar desde el principio la creación de fibrosis y adherencias. Siempre que sea posible os animaremos a mover desde el 2º-3er día desde la intervención tras dos días de “tregua”. En estos dos primeros días os dejamos hacer reposo mientras os recuperáis de la anestesia o del catéter posterior y controlamos intensamente la inflamación post-operatoria precoz (12-36 horas). Pasado este periodo el dolor es mucho mas controlable, y en el cuerpo se activan los mecanismos de cicatrización. Estos no sólo van a ocurrir en la piel y el tejido subcutáneo, sino en todas las estructuras (cápsula, hueso..) es por ello que es vital comenzar con movimientos suaves de fleco-extensión a las 48 horas.

A partir del 4º-5º día intensificaremos estos movimientos, trabajando mas intentensamente la flexión o la extensión en función de vuestra carencia, para lo cual existen algunos trucos:

– Trabajar la flexión: A parte de realizar flexión al estar tumbados, agarrarse el muslo y levantar la pierna en la cama es una forma muy eficaz de ganar flexión. Esto se consigue gracias a la acción de la gravedad sobre la pierna. Otra manera es empujar la pierna operada con el talón de la pierna sana mientras estamos sentados para ganar la flexión

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– Trabajar la extensión: Una de las formas mas eficaces para ganar extensión consiste en empujar el muslo hacia abajo mientras apoyamos el talón en un taburete o mesa baja mientras estamos sentados. Realizaremos preferiblemente movimientos suaves repetitivos para ir “venciendo” la resistencia

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Igualmente dormir boca-abajo, permite que la relajación de los isquio-tibiales durante el sueño unidos a la acción de la gravedad nos ayuden a ganar extensión.

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Fase 2: Evitar la pérdida muscular (Primeras 4 semanas)

Es casi inevitable la pérdida de algún grado de musculación después de la intervención. Para minimizar esta pérdida en la medida de lo posible comenzamos con contracciones isométricas, una vez que el dolor lo permite. Hay que tener en cuenta que un músculo que no recibe señales eléctricas del cerebro para moverse, se atrofia a una velocidad desmesurada. Son varios los factores que disminuyen esta señales, como el dolor y la inflamación de la cirugía, pero también cierto componente psicológico de miedo, que no va a ser en este caso nada  adaptativo. Es curioso como los pacientes afectos de algún tipo de demencia sufren una pérdida muscular mucho menor, al trabajar sin restricción los músculos desde muy temprano. Esta segunda fase va a consistir en contracciones isométricas suaves (sin mover la rodilla) tanto de cuádriceps como isquiotibiales. Por su puesto moveremos contra-gravedad los músculos del tobillo y la cadera para paulatinamente ejercicios de rodilla con sacos de arena y gomas elásticas. En esta fase la terapia TENS (Electro Estimulación Nerviosa Trans-cutánea) es muy eficaz para conservar la máxima musculatura

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Fase 3: Evitar el dolor en la rótula (Mes 2)

La atrofia del cuádriceps, sobre todo el vasto medial provoca el tan frecuente dolor anterior de rodilla. Este dolor es común a casi todas las cirugías de rodilla, al igual que típico de pacientes que empiezan a correr tras meses de descanso, o adolescentes (sobre todo chicas) que realizan una actividad deportiva y tiene la musculatura aún en proceso de desarrollo. Si bien este dolor, al cual se le han dado distintos nombres con condromalacia rotuliana o dolor femoro-patelar tiene varias causas, siendo una de las más fácilmente evitables la atrofia del cuádriceps medial.

Para saber mas sobre el dolor anterior de rodilla Pulsa Aquí

Esta atrofia la vamos a combatir con la musculación excéntrica del cuádriceps. Para ello vamos a utilizar ejercicios de cadena cinética cerrada (con los pies en el suelo), los cuales tiene grandes beneficios frente a las máquinas de musculación de rodillos o poleas que individualizan mas los grupos musculares y aumentan las fuerzas sobre las articulaciones. El mejor ejercicio que podéis realizar para recuperar vuestro cuádriceps y combatir el dolor en la rótula son las sentadillas. En el siguiente video os muestro varios niveles de sentadillas así como la técnica correcta para realizarlas sin dañar la rodilla.

 

 

Fase 4: Recuperar la destreza (Mes 3-4)

 Antes de volver a las actividades habituales o al deporte debemos volver a “aprender a caminar” y recuperar los mecanismos automáticos entre la pierna y el cerebro. Estos mecanismos se denominan Propiocepción. La propiocepción es una mezcla de los mecanismos de colocación de las articulaciones, los músculos y el peso corporal de la manera mas óptima para llevar a cabo la actividad que queremos realizar. El resultado de una propiocepción (o habilidad) perfeccionada, no sólo va a permitir destacar en deportes como el fútbol o el tenis, sino que va a minimizar el sufrimiento del cartílago articular y a minimizar el riesgo de lesionarnos al volver al deporte. Muchas veces cuesta convenceros de que igual que habéis perdido fuerza o movilidad y la habéis recuperado, debéis recuperar la propiocepción antes de volver al deporte. Existen múltiples actividades que podéis realizar, pero siempre van a tener en común el entrenamiento del equilibrio y la coordinación con un bajo riesgo de lesión. Aquí os dejo un video con varios ejemplos de ejercicios de propiocepción de miembro inferior que sirven tanto para rehabilitarse de la cirugía, como de una lesión como el esguince de tobillo.

 


Fase 5: Preparación de la Vuelta al deporte (Mes 5-6)

El regreso al ejercicio habitual (sea atletismo, pádel o fútbol) deberá ser progresivo y solaparse con ejercicios de salto y propiocepción avanzados para evitar lesiones. Los ejercicios de salto (ejercicios pliométricos) son ejercicios dónde vamos a combinar fuerza, movilidad articular y propiocepción, habilidades imprescindibles antes de salir a correr si queremos evitar una lesión. Son los ejercicios mas exigentes ya que si una de las habilidades antes mencionadas no la hemos trabajado lo suficiente vamos a “sufrir” y ser consciente de nuestras limitaciones antes de exponernos al riesgo de volver a competir y que “sea demasiado tarde”.

Habitualmente al 5-6 mes después de la intervención de cruzado (o antes en otros casos)  las ganas de volver a correr, jugar o competir apremian, y puede que asumamos mas riesgo de lo necesario. Es por ello que introduciremos en nuestro entranamiento de manera progresiva entrenamiento de salto, los cuales exigen haber realizado correctamente las fases anteriores.  Si bien en líneas generales permitimos volver a correr hacia el mes 5-6 y volver a jugar a deportes de raqueta y pelota en el mes 8, estos ejercicios los podéis solapar con la vuelta al deporte incluso tras comenzar a competir (no antes del mes 10 tras roturas de cruzado). En este video os dejo algunos ejemplos de estos ejercicios para que los realicéis antes de volver a la pista/campo de juego.


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