Cómo podéis ver en otras secciones cuando hablamos de artrosis nos referimos a una enfermedad degenerativa de las articulaciones. Básicamente consiste en la pérdida del cartílago articular, la formación de osteofitos (picos de hueso) y la deformación de la articulación afectada. En la mayor parte de los casos como la rodilla y la cadera, se debe en gran parte a un componente genético, lo que llamamos artrosis primaria, que aparece lentamente a lo largo de los años.
La artrosis de tobillo a diferencia de la rodilla y la cadera (articulaciones mas frecuentemente afectadas por la artrosis) tiene como primera causa un antecedente traumático. En estos pacientes casi siempre hay un accidente previo con fractura de tobillo o esguinces graves que han dañado el cartílago. Es frecuente también el desarrollo de artrosis en los casos de deportistas (fútbol y baile) que desarrollan un pinzamiento de tobillo.
El tobillo tiene la peculiaridad que no soporta lesiones en el cartílago, incluso de unos milímetros. La articulación de la cúpula del astrágalo con la mortaja (formada por tibia y peroné), es altamente compleja y soporta fuerzas de varias veces el peso corporal. Es por ello que el tobillo tiende a desarrollar artrosis muy rápidamente en comparación con otras articulaciones, incluso meses después de una fractura.
Es común confundirla con lesiones previas, pero deriva en dolor crónico, pérdida de movilidad y una deformidad física progresiva.
La molestia surge en la zona anterior del tobillo tras lesiones previas, agravándose notablemente al caminar sobre superficies irregulares o realizar esfuerzos físicos prolongados durante el día.
El tobillo tiende a desviarse hacia el interior con el paso de los años, generando una deformidad que acelera el desgaste articular y complica la estabilidad del paciente.
En los casos avanzados bastará una radiografía simple de tobillo, la cual complementaremos con una radiografía en carga de la pierna para valorar si ya a aparecido una pérdida del eje ya que el tratamiento cambia si hay una desaxación o deformidad. En los casos leves será la resonancia la que muestre cambios en el cartílago sobre todo en la cúpula del astrágalo. Es importante establecer un tratamiento precoz en esta fase para evitar las devastadoras consecuencias de un daño en el cartílago del tobillo desapercibido.
En los pacientes de mas edad con artrosis severa, y sin deformidad, la prótesis total de tobillo sí puede ser una buena opción. Si bien las primeras que se implantaron tuvieron unos malos resultados, las mejoras en los diseños de las actuales están mostrando resultados prometedores. La duración de la intervención, el tipo de complicaciones y los plazos de recuperación son casi idénticos a la prótesis de rodilla.
En las primeras fases, cuando muchas veces no se le presta el suficiente interés, es cuando las medidas conservadoras pueden ralentizar la progresión de la artrosis:
– Inevitablemente deberemos hacer una modificación de la actividad, disminuyendo los golpes y percusiones propias de la carrera sobre el tobillo, es por eso que debéis evitar deportes de pelota, salto y raqueta.
– La musculación y ejercicios como bicicleta, elíptica disminuyen las fuerzas que soporta el tobillo y ayuden a perder peso, lo que aún descarga mas la articulación. Las férulas u ortesis no parece que eviten el desarrollo de la artrosis en estos casos.
– Al igual que en otras artrosis, os prescribimos suplementos nutricionales para el cartílago como Glucosamina o el Condroitin Sulfato, como parte de compuestos que combinan oligoelementos e inmuno-modulares naturales.
-Infiltraciones: El Acido Hialurónico intra-articular ayuda a lubricar la articulación y mejora el micro-ambiente dentro de la misma, notando efectos en la mejoría del dolor que duran alrededor de 6-8 meses. La terapia con infiltraciones con Factores de Crecimiento Derivados de las Plaquetas al igual que el hialurónico puede ofrecer una mejora parcial y temporal de los síntomas, pero no esta demostrado que realmente los cambios artrósicos puede revertir, quizá sí ayudar a enlentecer su progresión
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Cuando el paciente no puede realizar una vida normal y el dolor es incapacitante, es el momento de plantear una solución quirúrgica, para lo cual tenemos tres opciones en función del grado de artrosis, la actividad y la edad del paciente.
La Artroscopia de Tobillo se puede utilizar en casos no muy severos para retirar los osteofitos que limitan la movilidad del tobillo, realizar una sinovectomía (quitar la sinovial inflamada) y regularizar la superficie de cartílago irregular. Es una intervención ambulatoria (sin ingreso) y mínimamente invasiva que ayuda a evitar la progresión de la enfermedad. Con esta cirugía de rápida recuperación se puede mejorar mucho del dolor y retrasar varios años las medidas “definitivas” que os explico a continuación. En este video os muestro una artroscopia de tobillo, para un tobillo del futbolista con pinzamiento anterior.
En los pacientes jóvenes con artrosis severa de tobillo la técnica quirúrgica de elección sigue siendo la Artrodesis de tobillo, es decir, la fijación de la articulación. Puede parecer que se va a perder mucha movilidad y que va quedar una gran cojera, pero la verdad es que gran parte de los movimientos que atribuimos al tobillo, realmente se realizan en el pie. Sí que es cierto que se pierde la flexo-extensión del tobillo, pero con zapatos de suela de balancín tipo MBT, se gana mucha calidad de vida al desaparecer el dolor.
Es importante seleccionar bien el momento de realizar de la intervención, especialmente antes de que se “desvíe en varo” el tobillo, ya que si se realiza a tiempo puede realizarse por artroscopia con una fijación sin incisiones (percutánea). Ello permite además evitar que la artrosis se produzca además en las articulaciones del pie. En los casos ya con deformidad, frecuentemente se debe fijar además del tobillo, las articulaciones del pie (sub-astragalina) con un clavo de artrodesis.
El resultado es muy bueno para quitar dolor, pero se pierde la flexoextensión del tobillo, que queda en la posición más favorable para caminar. La prótesis de tobillo, a la que nos referimos a continuación, puede ser implantada, con mejor movilidad, pero el riesgo de aflojamiento y movilización o desgaste de los componentes es alto si se realiza una actividad física importante y durante años. La elección entre artrodesis o prótesis debe ser por el paciente tras una completa y clara información del cirujano.
En los pacientes de mas edad con artrosis severa, y sin deformidad, la prótesis total de tobillo sí puede ser una buena opción. Si bien las primeras que se implantaron tuvieron unos malos resultados, las mejoras en los diseños de las actuales están mostrando resultados prometedores. La duración de la intervención, el tipo de complicaciones y los plazos de recuperación son casi idénticos a la prótesis de rodilla.