La fascitis plantar tiene dos caracteríristicas que hacen que sea tan molesta para el paciente:
– Tiende a cronificarse
– Interfiere en todas la actividades al provocar dolor en cada pisada.
Es por ello que debemos tratarla “intensamente” y lo mas precoz posible ya que así disminuimos la probabilidad de que se vuelva crónica (dura mas de un año en cerca del 10% de los casos). Este tratamiento inicial va a consistir en tres medidas básicas:
1) Terapia anti-inflamatoria local intensa con hielo y pomada
2) Ejercicios y automasaje
3)Cuñas de silicona o plantillas para reducir el arco del pié
Desde el mismo día de ser operado en la rodilla comienza la cicatrización y debemos evitar desde el principio la creación de fibrosis y adherencias. Siempre que sea posible os animaremos a mover desde el 2º-3er día desde la intervención tras dos días de «tregua». En estos dos primeros días os dejamos hacer reposo mientras os recuperáis de la anestesia o del catéter posterior y controlamos intensamente la inflamación post-operatoria precoz (12-36 horas). Pasado este periodo el dolor es mucho mas controlable, y en el cuerpo se activan los mecanismos de cicatrización. Estos no sólo van a ocurrir en la piel y el tejido subcutáneo, sino en todas las estructuras (cápsula, hueso..) es por ello que es vital comenzar con movimientos suaves de fleco-extensión a las 48 horas.
A partir del 4º-5º día intensificaremos estos movimientos, trabajando mas intentensamente la flexión o la extensión en función de vuestra carencia, para lo cual existen algunos trucos: