Tendinitis del Tendón Tibial Posterior
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“La importancia del tendón tibial posterior es tanta, que si falla, se produce un pie plano adquirido del adulto”

 

¿Qué es la Tendinitis del Tendón Tibial Posterior?

La tendinitis hace referencia a la inflamación de un tendón, es por ello que en el caso del tibial posterior los especialista hablamos de tendinopatia, que incluye un componente de degeneración. De hecho, es uno de los tendones del cuerpo cuya degeneración puede conllevar unos problemas mecánicos mas graves, como la deformidad el pie (pie plano) e incluso la artrosis de pie-tobillo. Este tendón discurre por la parte interna, junto al flexor del primer dedo y el flexor común de los dedos para insertar en el escafoides del pie.

Tiene una gran importancia en la biomecánica del pie, ya que su contracción excéntrica regula la prono-supinación y la flexo-extensión del mediopié. Dicho de otra manera, este tendón actúa como las riendas de un caballo y su función sería estabilizar la cabeza del animal para evitar que se desvíe. La función contraría a este tendón la realizan los tendones peroneos en la parte externa. Es por ello que cuando el tendón tibial posterior falla se produce un pie plano, y viceversa, ante un pié plano, el tendón tibial posterior va a degenerarse ante unas fuerzas a las que no es capaz de oponerse. Es la otra cara de la moneda de lo que ocurre en la tendinitis de los peroneos en el pie cavo.

 

¿Cómo se Clasifica la Tendinitis del Tibial Posterior?

La disfunción del tendón tibial posterior se clasifica en 4 grados, según una clasificación que directamente clasifica no sólo la tendinopatía sino directamente el grado de Pie Plano Adquirido del Adulto. Esta clasificación lleva el nombre de un traumatólogo norteamericano y se denomina Clasificación de Myerson.

Grado 1:

Degeneración-inflamación del tendón tibial posterior, SIN deformidad del pie

Grado 2:

Disfunción del Tibial Posterior (rotura parcial), ya con Pie Plano Flexible

Grado 3:

Pie Plano Rígido con artrosis del Pie

Grado 4:

Pie Plano con Artrosis del Pie y del tobillo

 

¿Cómo son los síntomas de la Tendinitis del Tibial Posterior?

Los síntomas van a depender del grado de afectación. Hablando puramente de la tendinopatía del tibial posterior sin afectación de la arquitectura del pie, nos movemos dentro del grado I de Myerson. El primer síntoma de la degeneración del tendón tibial posterior es el dolor. El dolor aparece en la zona interna del arco del pie y la parte postero-interna del tobillo. Este dolor empeora al realizar actividad física como subir y bajar escaleras o correr y aparece de forma progresiva a lo largo de semanas. Al final impide la práctica deportiva y aparece incluso en las actividades mas básica o incluso el reposo. En los casos mas avanzados (dentro del Grado 1) se puede ver una inflamación en la zona, que corresponde a un engrosamiento del tendón y el tejido sinovial que lo rodea: Teno-sinovitis.

En la exploración física que os realizamos en la consulta, confirmamos el dolor a la palpación del tendón, y os pedimos además que os pongáis de puntillas, ya que esta posición requiere del tendón tibial posterior. Si duele el tibial posterior esta íntegro pero inflamado, pero si sois incapaces de manteneros de puntillas puede que estemos ya ante una rotura. Confirmamos siempre el estado del tendón con una ecografía o resonancia magnética y realizamos una radiografías en carga para valorar si existe además un pie plano adquirido.

 

 

¿Cómo es el Tratamiento de la Tendinitis del Tibial Posterior?

El tratamiento va a ser fundamental no sólo para mejorar del dolor, sino para evitar a la progresión a pie plano y artrosis de pie y tobillo, cuyo tratamiento es mucho mas agresivo.

El tratamiento va dirigido no sólo a la curación del tibial posterior sino a tratar conjuntamente su coordinación con el resto de tendones (Aquiles, tibial anterior..) ya que todos acaban afectándose al cambiar la biomecánica del pie:

Plantillas con soporte de arco interno: Disminuyen la carga que soporta la columna medial y por tanto disminuye la fuerza que tiene que hacer el tibial posterior para “levantarla”

– Pérdida de peso: En los casos con sobrepeso, por las mismas razones anteriores, bajar peso va a facilitar el trabajo del tendón

– Fisioterapia: Busca mejorar la coordinación neuromuscular del tendón junto con el resto de tendones que actúan de cómo “cuerdas que mueven el pie”

– Ortesis: La Inmovilización temporal con un Walker la utilizamos sólo en los tendinitis muy dolorosas durante un periodo corto. Las ortesis tipo Aircast son muy útiles para ayudar a estabilizar el tobillo y se pueden utilizar incluso para hacer deporte

– Factores de Crecimiento: Cómo en cualquier tendinosis, además de tratar el problema mecánico con las medidas anteriores, podemos tratar la biología del tendón acelerando la curación con factores de crecimiento de plaquetas (PRP)

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Siempre empezaremos con este tratamiento y lo mantendremos durante unos 2 o 3 meses. Si pasado este tiempo no existe mejoría, y en función del resultado de las pruebas de imagen os propondremos un tratamiento quirúrgico

 

Cirugía en la Tendinopatia del Tendón Tibial Posterior

Dada la gravedad de dejar a su evolución esta patología debemos de elegir bien el momento y el tipo de cirugía para evitar la progresión a pie plano. La cirugía del grado I de Myerson y por tanto de la afección únicamente del tendón tibial posterior va dirigida a quitar todo el tejido inflamatorio crónico que acabará dañando el tendón y reparar las roturas que ya estén presentes. Esta cirugía se puede realizar de dos maneras:

Cirugía tenoscópica o endoscópica
Para los casos menos graves, introducimos una pequeña cámara a través de una mini-incisión para explorar el tendón. A través de una segunda incisión de pocos milímetros, introducimos el material de artroscopia para desbridar el tendón. Si durante la tenoscopia descubrimos una rotura parcial del tendón, se realiza una pequeña apertura para repararla.

Cirugía abierta

Realizamos los mismos gestos quirúrgicos, pero a través de una incisión de 3-4 centímetros. Nos permite igualmente quitar todo el tejido inflamatorio y reparar la rotura del tendón. En casos de rotura irreparables, utilizamos el flexor del primer dedo para sustituir al tibial posterior.

El postoperatorio de ambas técnicas incluye utilizar una ortesis tipo Walker durante 6 semanas.

En los casos de tendinopatía del tibial posterior en los que el talón este desviado hacia fuera (deformidad en valgo), además de trata el tendón deberemos corregir esa deformidad. Para ello se realizar un corte en el calcáneo, el hueso del talón, para medializarlo y evitar que el tibial posterior acabe rompiéndose y aparezca un pie plano valgo degenerativo

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