Sindrome Compartimental Cronico
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¿Qué es el Síndrome Compartimental Crónico?

Antes de poder explicar lo que es el Síndrome compartimental crónico ha que entender que son los compartimentos musculares. Casi todos los músculos del cuerpo humano están recubiertos por un envoltorio elástico denominado fascia. Esta fascia separa paquetes de músculos, de otros músculos, con el fin de aislarlos, ya que cada uno de esto paquetes agrupa músculos con una función similar (extensores por ejemplo) junto a los vasos que los irrigan y los nervios que los mueven. Esta fascia es comparable a los envases al vacío que envuelven las piezas de carne que compramos en el mercado, evitan que entren microorganismos y mantiene la presión en un microambiente aislado.

Estas fascias, a pesar de que son elásticas, y tienen capacidad de dilatarse no se extienden ante aumentos de presión ilimitados. Esto es precisamente lo que ocurre en el síndrome compartimental, cuando la presión dentro del compartimento es demasiado alta aumenta la tensión.  El aumento de presión, ya sea por pérdida de elasticidad en la fascia, o aumento del contenido comprime el los músculos, nervios y vasos que contiene.

Si esta presión interna es muy elevada, el daño causado puede ser de extrema gravedad, incluso necrosis muscular. Es lo que ocurre en el síndrome compartimental agudo que requiere una cirugía urgente para salvar la pierna. Sin embargo, en esta sección me voy a referir al síndrome compartimental crónico, mas concretamente de los compartimentos de la pierna, que es el asociado al deporte.

 

¿Qué causa el Síndrome Compartimental Crónico del Ejercicio?

En el compartimental crónico el aumento de presión no es extremo y breve como en el agudo, sino constantemente elevado, aumentando aún más durante el ejercicio. En corredores de largas distancias u otro tipo de deportistas afectos de este síndrome, la presión en el compartimento sufre un aumento durante el deporte, que se traduce en dolor y que generalmente desaparece rápidamente en el reposo; cuando la presión vuelve a bajar. Este dolor suele volver cada vez que se sale a correr, especialmente en periodos de preparación de pruebas de competición y aparece a partir de una cierta distancia, que cada vez será mas corta antes de que aparezca el dolor.

En la pierna, localización mas frecuente en deportistas, sobre todo corredores, hay 4 compartimentos musculares, dos flexores (gemelos y flexores del pie), un extensor del pie-tobillo y un compartimento lateral o peroneo. Los compartimentos mas frecuentemente afectados de este síndrome son el anterior y el lateral, dónde se localiza el dolor, Hasta en el 40% de estos casos encontramos pequeños defectos en la fascia como hernias musculares. Sin embargo, en la mayor parte de los casos la anatomía es normal. Parece poco probable que la explicación a este síndrome se una causa única como la pérdida de elasticidad de la fascia, sino una mezcla de factores funcionales:

Actividad deportiva + Hipertrofia muscular + Anatomía concreta


¿Qué Síntomas tiene el Sndrome Compartimental Crónico?

Los síntomas de este síndrome suelen aparecer a partir de un tiempo determinado de actividad deportiva o una distancia concreta de carrera. En cualquier deportista, a partir de 5-7 km de carrera, el volumen muscular puede aumentar hasta un 25% debido a la acumulación de líquido y el aumento de riego y tono muscular. En este síndrome estos cambios se traducen en dolor. Los síntomas pueden mejorar, pero la historia típica es que cada vez aparece en menos tiempo/distancia. Los síntomas del síndrome compartimental crónico que va a notar el paciente son principalmente:

Dolor intenso durante la práctica deportiva o la exposición prolongada a una situación de compresión muscular (como ciertas actividades laborales). Al principio el dolor remite al parar, cuando evoluciona tarda incluso horas en mejorar

– Sensación de presión en el músculo. Es una sensación subjetiva ya que desde fuera no es muy peculiar la palpación muscular al ser rangos de presiones altos, pero no extremos.

– Pérdida de sensibilidad: En los casos mas evolucionados, la presión aumentada de manera crónico acaba por dañar temporalmente los nervios y se pierde sensibilidad

 

¿Cómo se diagnostica el síndrome compartimental crónico?

Puesto que su frecuencia es menor a otras causas de dolor, lo primero que hacemos en consulta es descartar otras causas de dolor como periostitis tibial, tendinitis de peroneos, roturas fibrilares o causas neurológicas, como hernias lumbares que pueden confundir la sintomatología. Es por ello que es frecuente que solicitemos una batería de pruebas en apariencia poco conectadas entre sí, como resonancia lumbar, electromiograma o analítica de sangre con enzimas de destrucción muscular.

De rutina realizaremos una exploración detallada para confirmar la localización del dolor, así como una serie de maniobras asociadas, siendo el mejor método para diagnosticar este síndrome la medición interna de la presión compartimental. Esta prueba consiste en la introducción de una aguja en el interior del compartimento con un dispositivo, que tras calibrarlo, nos monitoriza la presión. No es raro que mandemos al paciente venir corriendo a la consulta, o que le midamos la presión en reposo, le mandemos a correr cerca de nuestra clínica y la volvamos a medir. Esto es debido a que los valores de presión de confirmación no son siempre absolutos, sino que existen unos valores claros (mas de 30 mmHg sería confirmatorio), pero otros en el límite de la normalidad. Es por ello que además comparamos la presión sanguínea para ajustar la medición.

 

¿Cómo se trata el síndrome compartimental crónico?

El tratamiento inicial del síndrome compartimental crónico es conservador, reduciendo la actividad deportiva o modificándola si es posible para evitar su aparición. Evitando el mecanismo que lo desarrolla se evitan los sintomas. Esto es mucha veces frustante, ya que no podemos garantizar que al retomar la actividad no se vuelva a producir. En esta misma línea de tratamiento, utilizamos frio frecuentemente estiramientos, evitar pantorrilleras o medias de compresión así como utilizar cremas antiinflamatorias. También son aconsejables las sesiones de mase deportivo evitando el uso de antiinflamatorios orales al mínimo.

En los casos graves, o que las características del paciente (corredor profesional o de competición) en los que el tratamiento conservador no es efectivo se recurre a la cirugía.

La técnica que realizamos se denomina fasciotomía, consiste en realizar una incisión en la fascia para disminuir la presión del compartimento. A diferencia del síndrome compartimental agudo, dónde la incisión se mantiene abierta, en el crónico se hace por debajo de la piel; fasciotomia subcutánea a través de pequeños orificios o pequeñas incisiones. La fasciotomía, cuando el diagnóstico es correcto, tiene una altísima tasa de éxito, volviendo a las marcas deportivas previas.

El tiempo de recuperación medio es de aproximadamente tres meses, incluyendo estiramientos, musculación y progresivamente deporte libre.

En el siguiente video os muestro la cirugía de un caso tratado con cirugía abierta: Fasciotomía Subcutánea

 

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